
El precio de la plata retrocedió tras alcanzar un máximo diario de 58,18 dólares y cayó por debajo de los 58,00 dólares, mientras el dólar estadounidense se fortalecía en un contexto de aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos. El XAG/USD cotiza a 57,87 dólares por onza troy, con una caída del 0,20 %.

La tendencia es bajista y se ha acentuado con la caída del precio de la plata por debajo de los 60,00 dólares. Esta semana, tras subir en dos de los últimos tres días, el XAG/USD no logró marcar un máximo creciente, lo que sugiere que los compradores están perdiendo fuerza y los vendedores están entrando en el mercado.
En cuanto al impulso, el índice de fuerza relativa (RSI) presenta un sesgo bajista, aunque se ha aplanado. Esto significa que ni los compradores ni los vendedores tienen el control.
Para que continúe la tendencia bajista, el XAG/USD debe romper por debajo del mínimo del 20 de octubre, situado en 56,38 dólares. Por debajo, la siguiente parada sería el nivel psicológico de los 55,00 dólares, seguido de la cota de los 50,00 dólares.
Para que se produzca un giro alcista, los compradores deben impulsar la plata por encima de los 60,00 dólares. Una ruptura de ese nivel abriría paso al mínimo del 23 de marzo, ahora convertido en resistencia, en 61,01 dólares, seguido de la media móvil simple (SMA) de 100 días en 62,56 dólares y de la SMA de 50 días en 63,51 dólares.

La plata es un metal precioso muy negociado entre los inversores. Históricamente se ha utilizado como reserva de valor y medio de intercambio. Aunque es menos popular que el oro, los operadores pueden recurrir a la plata para diversificar su cartera de inversión, por su valor intrínseco o como posible cobertura durante periodos de inflación elevada. Los inversores pueden comprar plata física, en monedas o lingotes, o invertir en ella mediante instrumentos como los fondos cotizados (ETF), que replican su precio en los mercados internacionales.
El precio de la plata puede variar debido a una amplia gama de factores. La inestabilidad geopolítica o los temores a una recesión profunda pueden disparar su precio por su condición de activo refugio, aunque en menor medida que el del oro. Al ser un activo que no genera rendimientos, la plata tiende a subir cuando bajan los tipos de interés. Sus movimientos también dependen del comportamiento del dólar estadounidense (USD), ya que el metal cotiza en dólares (XAG/USD). Un dólar fuerte tiende a contener el precio de la plata, mientras que un dólar más débil suele impulsarlo al alza. Otros factores, como la demanda de inversión, la oferta minera –la plata es mucho más abundante que el oro– y las tasas de reciclaje, también pueden afectar a los precios.
La plata se utiliza ampliamente en la industria, especialmente en sectores como la electrónica o la energía solar, ya que posee una de las conductividades eléctricas más altas de todos los metales, superior a la del cobre y el oro. Un fuerte aumento de la demanda puede elevar los precios, mientras que una caída tiende a reducirlos. La evolución de las economías estadounidense, china e india también puede contribuir a las fluctuaciones de los precios: en Estados Unidos y, especialmente, en China, sus grandes sectores industriales utilizan plata en diversos procesos; en la India, la demanda de los consumidores de este metal precioso para joyería también desempeña un papel clave en la formación de los precios.
El precio de la plata tiende a seguir los movimientos del oro. Cuando el precio del oro sube, la plata suele seguir la misma tendencia, ya que ambos tienen una condición similar como activos refugio. La ratio oro/plata, que indica el número de onzas de plata necesarias para igualar el valor de una onza de oro, puede ayudar a determinar la valoración relativa de ambos metales. Algunos inversores pueden considerar que una ratio elevada indica que la plata está infravalorada o que el oro está sobrevalorado. Por el contrario, una ratio baja podría sugerir que el oro está infravalorado con respecto a la plata.