
El rendimiento del bono del Estado francés a 10 años superó el 5 % el miércoles por primera vez desde 2002, y el euro apenas reaccionó. El EUR/USD cotiza justo por debajo de 1,1250, y cada uno de sus cuatro repuntes desde el 2 de octubre se ha frenado en un nivel inferior al anterior. El diferencial de la deuda francesa lastra a la moneda, y la brecha de tipos de interés con Estados Unidos no se mueve para compensarlo: se espera que tanto la Fed como el Banco Central Europeo (BCE) mantengan los tipos en octubre y los suban en diciembre.

El rendimiento del bono francés a 10 años superó ligeramente el 5 % antes de volver a situarse por debajo, y su diferencial frente al bono alemán al mismo plazo, que ronda el 3,4 %, se amplió hasta unos 1,6 puntos porcentuales, su nivel más alto desde 2012. El coste de asegurar la deuda francesa a cinco años se encuentra en máximos desde 2013. La deuda pública se acerca al 120 % del tamaño de la economía, y el debate parlamentario sobre los presupuestos de 2027 se reanuda el 27 de octubre, después de que más de 2000 enmiendas lo retrasaran.
La ampliación del diferencial francés supone un coste para el euro en su conjunto, porque aumenta la probabilidad de que el BCE tenga que elegir entre su objetivo de inflación y el mercado de bonos de uno de sus miembros. El Instrumento para la Protección de la Transmisión (TPI) del BCE, creado en 2022 para afrontar esa disyuntiva, nunca se ha utilizado, y la presidenta del BCE, Lagarde, afirmó el 14 de octubre que la solución para Francia está dentro del propio país, en su política fiscal.
Parte del diferencial responde a factores políticos. Las protestas estudiantiles han dado lugar a toques de queda parciales en París, Burdeos y Niza, y está previsto que efectivos militares apoyen a la policía durante las manifestaciones convocadas para el sábado, un día después de que Moody's revise la calificación de Francia.
El tipo de la facilidad de depósito del BCE se sitúa en el 2,50 % tras las subidas de junio y septiembre, y los operadores descuentan una probabilidad cercana al 95 % de que se mantenga el 29 de octubre. La inflación de la zona euro fue del 3,8 % en septiembre, con un encarecimiento de la energía del 18,9 % interanual, mientras que la inflación excluidos la energía, los alimentos, el alcohol y el tabaco fue del 2,5 %. Una subida de tipos poco puede hacer frente a una factura energética determinada por la guerra entre Estados Unidos e Irán.
El economista jefe del BCE, Lane, abogó el miércoles por la cautela ante nuevos movimientos mientras la inflación energética siga elevada, y el presidente del Bundesbank, Nagel, afirmó el 16 de octubre que no puede descartar otra subida. El rango de tipos de la Fed es del 3,75 %-4,00 %, y los mercados de predicción sitúan cerca del 86 % la probabilidad de que los mantenga el 28 de octubre. Dado que se espera que ambos bancos se abstengan de actuar en octubre y muevan los tipos en diciembre, el diferencial entre Estados Unidos y la zona euro no tiene margen para variar hasta entonces. El economista jefe Lane también señaló que un mayor uso del euro fuera de Europa podría ayudar al BCE a controlar los precios, en una jornada en la que el mayor riesgo para la moneda procedía de su propio territorio.
El gobernador del Banco de Italia, Panetta, interviene el jueves a las 12:15 GMT, y se prevé que la lectura preliminar de la confianza del consumidor de la zona euro, que se publica a las 14:00 GMT, se sitúe en -17, frente al -16,5 anterior. Los índices de gestores de compras (PMI) de Hamburg Commercial Bank (HCOB) se publican el viernes a las 08:00 GMT, con previsiones de 52,8 para el sector manufacturero, frente a 52,9, y de 52,8 para los servicios, frente a 53,0. Cipollone, miembro del Comité Ejecutivo del BCE, interviene a las 14:00 GMT.
Los PMI de Estados Unidos de S&P Global se publican después, el viernes a las 13:45 GMT, con previsiones de 55,6 para el sector manufacturero y de 57,9 para los servicios, por encima de todas las lecturas previstas para la zona euro. El índice del dólar se sitúa justo por debajo de 102,00, tras retroceder desde el máximo de 18 meses cercano a 103,00 alcanzado en octubre, y el EUR/USD apenas se ha beneficiado de la debilidad del dólar. Moody's revisa la calificación de Francia el mismo día que se publican los PMI, y las normas de la UE obligan a las agencias a publicar sus decisiones sobre calificaciones soberanas tras el cierre de los mercados europeos, por lo que el EUR/USD negocia los PMI sin conocer la calificación y abre el lunes con ella ya publicada.
Resistencia: el nivel de 1,1250 frenó las subidas del miércoles después de que el máximo del martes apenas lo superara, y los máximos de octubre han ido descendiendo desde el registrado el 2 de octubre, justo por debajo de 1,1300. El EUR/USD no ha cotizado por encima de 1,1300 desde el 1 de octubre.
Soporte: el nivel de 1,1200 ha resistido desde la caída del lunes, que lo perforó ligeramente. El nivel de 1,1150 actuó como suelo el 12 y el 15 de octubre, y el mínimo del 14 de octubre, justo por encima de 1,1100, marca la parte inferior del rango.
Sesgo: preferencia por posiciones cortas mientras los cierres se mantengan por debajo de 1,1250, con objetivos en 1,1150 y, después, en 1,1100. El índice de fuerza relativa estocástico (Stoch RSI) diario ha subido desde cerca de cero hasta aproximadamente 62 desde mediados de octubre y sigue al alza, lo que podría romper la sucesión de máximos decrecientes. Un cierre diario por encima de 1,1300 pone fin a la posición corta.

El euro es la moneda de los 20 países de la Unión Europea que pertenecen a la zona euro. Es la segunda moneda más negociada del mundo, por detrás del dólar estadounidense. En 2022, representó el 31 % de todas las operaciones del mercado de divisas, con un volumen medio diario superior a 2,2 billones de dólares. El EUR/USD es el par de divisas más negociado del mundo, con una cuota estimada del 30 % del total de las operaciones, seguido del EUR/JPY (4 %), el EUR/GBP (3 %) y el EUR/AUD (2 %).
El Banco Central Europeo (BCE), con sede en Fráncfort, Alemania, es el banco central de la zona euro. El BCE fija los tipos de interés y gestiona la política monetaria. El mandato principal del BCE es mantener la estabilidad de precios, lo que implica controlar la inflación o estimular el crecimiento. Su principal herramienta es la subida o bajada de los tipos de interés. Unos tipos de interés relativamente altos –o la expectativa de que suban– suelen beneficiar al euro, y viceversa. El Consejo de Gobierno del BCE adopta las decisiones de política monetaria en reuniones que se celebran ocho veces al año. Las decisiones las toman los responsables de los bancos centrales nacionales de la zona euro y seis miembros permanentes, entre ellos la presidenta del BCE, Christine Lagarde.
Los datos de inflación de la zona euro, medidos por el índice armonizado de precios de consumo (IAPC), constituyen un indicador económico importante para el euro. Si la inflación sube más de lo previsto, especialmente si supera el objetivo del 2 % del BCE, obliga a la institución a subir los tipos de interés para volver a controlarla. Unos tipos de interés relativamente altos frente a los de otras economías suelen beneficiar al euro, ya que hacen que la región resulte más atractiva para que los inversores internacionales coloquen su dinero.
La publicación de datos permite evaluar la salud de la economía y puede influir en el euro. Indicadores como el PIB, los PMI manufactureros y de servicios, el empleo y las encuestas de confianza de los consumidores pueden influir en la dirección de la moneda única. Una economía sólida es favorable para el euro. No solo atrae más inversión extranjera, sino que también puede animar al BCE a subir los tipos de interés, lo que fortalecerá directamente al euro. Por el contrario, si los datos económicos son débiles, es probable que el euro caiga. Los datos económicos de las cuatro mayores economías de la zona euro (Alemania, Francia, Italia y España) son especialmente relevantes, ya que representan el 75 % de la economía de la zona euro.
Otro dato importante para el euro es la balanza comercial. Este indicador mide la diferencia entre lo que un país ingresa por sus exportaciones y lo que gasta en importaciones durante un período determinado. Si un país produce bienes de exportación muy demandados, su moneda ganará valor por la demanda adicional que generan los compradores extranjeros que desean adquirir esos productos. Por tanto, un saldo comercial positivo fortalece una moneda, mientras que un saldo negativo produce el efecto contrario.