
El precio del oro (XAU/USD) se mantiene estable en torno a los 4.125 dólares al inicio de la sesión asiática del jueves. El metal precioso registró fluctuaciones mientras los operadores siguen evaluando las perspectivas sobre la trayectoria de los tipos de interés de la Reserva Federal (Fed), en un contexto de persistentes tensiones en Oriente Medio.

El presidente de la Fed, Kevin Warsh, evitó la semana pasada dar señales sobre el resultado de la reunión de política monetaria de este mes, pero señaló que la inflación, superior a lo previsto, no había cambiado su valoración de la economía estadounidense. Según la herramienta FedWatch de CME, la probabilidad de que los tipos se mantengan sin cambios en la reunión de octubre se sitúa ahora en el 84 %.
Aunque se espera ampliamente que los tipos se mantengan sin cambios la próxima semana, los mercados siguen descontando otra subida en la reunión de diciembre, lo que mantiene las perspectivas de política monetaria orientadas hacia un mayor endurecimiento. Esto, a su vez, podría lastrar al metal amarillo. Los tipos de interés más altos suelen presionar al oro porque el metal precioso no genera intereses, lo que hace relativamente más atractivos los activos que ofrecen rentabilidad.
Además, los elevados costes energéticos aumentan la posibilidad de que el banco central estadounidense tenga que ajustar aún más la política monetaria para contener las presiones sobre los precios.
Los crecientes riesgos para el suministro en Oriente Medio mantienen en vilo a los operadores. El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, declaró el miércoles que «aunque Irán mantiene su firme compromiso de buscar una solución pacífica y digna al conflicto, también estamos plenamente preparados para defendernos». Por su parte, el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, afirmó que Estados Unidos no puede esperar un diálogo con Irán mientras lo bloquea y lo amenaza.
Los analistas de Commerzbank destacan una clara divergencia entre los mercados y señalan que «las bolsas europeas retrocedieron en medio de la agitación política en Francia, mientras que los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense subieron a medida que la recuperación bursátil reducía la demanda de activos refugio». En este contexto, añaden que «el USD se mostró ligeramente más firme», lo que refleja un modesto regreso al dólar a medida que se estabilizaba el apetito por el riesgo en los activos estadounidenses.
Commerzbank también señala un descenso de los precios de las materias primas e informa de que «los precios del crudo Brent cayeron un 0,3 %, hasta los 109,55 dólares» y de que «el oro retrocedió un 0,6 %, hasta los 4.141 dólares». Esto pone de relieve cómo la combinación de unos mayores rendimientos en Estados Unidos y una menor demanda de activos refugio ha lastrado a los activos tradicionales de cobertura.
El presidente de la Fed, Warsh, adoptó un tono moderadamente constructivo, con una puntuación en FXS Speechtracker de 5,6/10, ligeramente inferior a la media histórica de 6,1/10, lo que sugiere que aportó poca información nueva a los mercados. Su admisión de haber quedado «excesivamente marcado» por la crisis financiera mundial pone de relieve una persistente inclinación hacia la cautela en materia de estabilidad financiera, pese a que Warsh destaca el crecimiento estructural, un auge de la inversión y la confianza en lograr la estabilidad de precios sin comprometer de antemano las decisiones de octubre o diciembre. Su énfasis en la IA como fuerza impulsora de la demanda a corto plazo y como herramienta para mejorar los datos y la política monetaria revela una postura de futuro que podría terminar respaldando al dólar si se afianzan las expectativas de productividad y crecimiento.
El índice FXS de sentimiento de la Fed se mantuvo sin cambios, con una variación de 0,00 puntos, en un nivel de 127,51, aún indicativo de una postura restrictiva. Esto señala que el discurso no alteró sustancialmente la percepción de la orientación de la política monetaria, pese a la puntuación ligeramente inferior de FXS Speechtracker. La combinación de unas lecturas elevadas del índice y una variación diaria nula sugiere que los mercados siguen considerando que la Fed mantiene una postura claramente restrictiva, en la que la cautela de Warsh por las secuelas de la crisis se equilibra con su optimismo sobre la inversión y el crecimiento impulsado por la IA.
En el gráfico diario, el XAU/USD sigue bajo presión, con la cotización al contado por debajo de la media móvil simple de Bollinger de 20 periodos y de la media móvil de 100 días, lo que mantiene el sesgo bajista a corto plazo. El precio se sostiene por encima de la banda inferior de Bollinger, lo que apunta a una consolidación a corto plazo en lugar de una ruptura bajista contundente, mientras que el índice de fuerza relativa, en 42,60, se mantiene en una zona entre neutral y débil, lo que sugiere que existe impulso bajista, pero sin alcanzar niveles extremos.
Al alza, la resistencia inicial se sitúa en la línea media de Bollinger, cerca de los 4.160 dólares, seguida de la media móvil de 100 días en 4.230 dólares. La banda superior de Bollinger, en 4.255 dólares, actúa como un techo más sólido si los alcistas intentan un rebote. A la baja, el soporte inmediato se encuentra en la banda inferior de Bollinger, en torno a los 4.070 dólares; una ruptura sostenida por debajo de este suelo abriría la puerta a una corrección más profunda, mientras que mantenerse por encima dejaría al XAU/USD con un sesgo bajista, pero dentro de un rango.
(El análisis técnico de este artículo se ha elaborado con la ayuda de una herramienta de IA. Más información.)
El oro ha desempeñado un papel clave en la historia de la humanidad, ya que se ha utilizado ampliamente como reserva de valor y medio de intercambio. En la actualidad, además de por su brillo y su uso en joyería, el metal precioso se considera ampliamente un activo refugio, es decir, una buena inversión en tiempos de turbulencias. El oro también se considera una cobertura frente a la inflación y la depreciación de las divisas, ya que no depende de ningún emisor o gobierno específico.
Los bancos centrales son los mayores tenedores de oro. Con el objetivo de respaldar sus divisas en tiempos de turbulencias, suelen diversificar sus reservas y comprar oro para mejorar la percepción de solidez de la economía y de la moneda. Unas reservas de oro elevadas pueden generar confianza en la solvencia de un país. Los bancos centrales añadieron 1.136 toneladas de oro, valoradas en unos 70.000 millones de dólares, a sus reservas en 2022, según datos del Consejo Mundial del Oro. Se trata de la mayor compra anual desde que existen registros. Los bancos centrales de economías emergentes como China, India y Turquía están aumentando rápidamente sus reservas de oro.
El oro tiene una correlación inversa con el dólar estadounidense y los bonos del Tesoro de Estados Unidos, ambos importantes activos de reserva y refugio. Cuando el dólar se deprecia, el oro tiende a subir, lo que permite a los inversores y a los bancos centrales diversificar sus activos en tiempos de turbulencias. El oro también presenta una correlación inversa con los activos de riesgo. Un repunte del mercado bursátil tiende a debilitar el precio del oro, mientras que las ventas masivas en los mercados de mayor riesgo suelen favorecer al metal precioso.
El precio puede variar por una amplia variedad de factores. La inestabilidad geopolítica o los temores a una profunda recesión pueden disparar rápidamente el precio del oro por su condición de activo refugio. Al ser un activo que no genera rendimientos, el oro tiende a subir cuando bajan los tipos de interés, mientras que un mayor coste del dinero suele lastrar al metal amarillo. Aun así, la mayoría de los movimientos dependen del comportamiento del dólar estadounidense (USD), ya que el activo cotiza en dólares (XAU/USD). Un dólar fuerte tiende a contener el precio del oro, mientras que un dólar más débil suele impulsarlo al alza.